El Rey del imperio caído
Al fin se lo que es cansarse de fingir toda una vida
Ser lo que todos desean que sea
Y hacer lo que todos esperen que haga
Nada de lo que hago por ti mi cuenta es para mí
Tal vez sea tarde para actuar ya todo esta perdido
Conquiste el sol, el atlantis y hasta el olimpo
Con el fin de llenar el vació de tu mirada
El que te niegas a ver
Pero sabes que allí esta tratas de taparlo con promesas falsas
Y con esperanzas de una causa perdida
Te comportas como si todo estuviera a tu alcance
Lo tienes todo pero nada necesitas
Yo fui tu esclavo durante tus días buenos y malos
Con el transcurrir del tiempo pase a ser tu rey y luego tu Dios
El soberano absoluto del desierto de tu alma
Quien te devolvió los invaluables tesoros que carroñeros robaron
Me ubique en un estado perfecto
Al que bautice como Anárpolis
Punto de equilibrio entre la vida y la muerte
A mi derecha el comienzo a mi izquierda el fin
Sobre mi lo obscuro bajo mis pies la luz
Creo que ese sitio une al Edén con el averno
Donde comienza el viento y muere también
Es el cementerio del tiempo
Es el sitio en que sepultan los minutos al perecer
El imperio fue floreciendo sobre las cenizas de romances pasados
El tiempo borraba cicatrices y huellas de dolor de otras historias
Me sentía realizado para que buscar más
Si todo lo que precisaba tu me lo proveías
Todo se incrementaba el imperio crecía en poder
Yo crecía en sabiduría y arrogancia
Y tú ya casi eras una diosa
Y en un parpadeo se vino abajo lo que construimos
Sin mapas ni senderos no sabía como volver a Anárpolis
Vagando entre la niebla y los mendigos
Redefiniendo mi manera de vivir
El la noche era un emperador y en la madrugada un don nadie
Sin palacios, sin tierras, sin esclavos, sin nadie a quien condenar
Sin trono, sin cetro ni corona, sin aduladores y peor a un sin ti.
Exactamente no se con precisión lo que paso
Ni con certeza el momento en que ocurrió la catástrofe
Pero paso y quebranto mucha más que colonias y pastizales
Que aldeas y ciudades o que puentes y murallas
Martillo mi ego lo que los sabios decían que era interminable
A partir de ese día me obsesione con la idea de recuperar mi imperio
De tal manera que olvide mis raíces
Me distancie de todos y me aislé del mundo exterior
Deje que reconocerme a mi mismo
Un día era hostil y totalmente malo
Y al otro dócil, agradecido y puramente bueno
Honestamente a duras penas pude soportar el no saber quien soy
Me vi tentado un poco menos de un millón de veces a abandonar la búsqueda
Pero seguí adelante a pesar de la incertidumbre
Encontré lo perdido en la batalla
Otra vez estabas hay donde te deje
Al acercarme me veo con claridad que ya no quiero el imperio
Fue envenenado por la corruptela que tú destilas
Estas poblada de demonios y rencores
Jamás espere que fueras otra, solo te pido que te alejes
No perdono a nadie se revele en mi contra tu mejor que cualquiera lo sabes
Pero por respeto al sentimiento que una vez habito en mí
Te concedo el lujo que huyas
cuando estalle mi ira el Apocalipsis habrá llegado
así que marca en el calendario el principio de tu fin
Rhaúl...-
